La Estrella (Antioquia) - Colombia

Modelo pedagógico Waldorf, Educación que Humaniza

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Principios Pedagógicos

Es necesario partir de principios pedagógicos que se arraiguen en las exigencias vitales del momento presente: Los niños habrán de educarse para una condición humana, así como capacitarse para un estilo de vida que corresponda a los requisitos merecedores de todo hombre, cualquiera que sea la clase social de que proceda. Todos los pormenores del procedimiento que se aplique a esta escuela, habrán de reflejar las legítimas necesidades de la praxis de la vida moderna, la educación y la enseñanza, pues tendrán que estimular el espíritu que haya de regir la vida actual.

Su ideal, el espíritu metodológico y pedagógico, se dirige a despertar en el hombre las fuerzas y facultades que necesite en el curso posterior de su vida y que le capaciten para el trabajo que le corresponda dentro de la comunidad moderna, y que sean al mismo tiempo la base y sostén de su propia existencia.
La pedagogía y la metodología escolar podrán cumplir con semejante exigencia, recurriendo al genuino conocimiento del hombre y a su contexto social.

El estudio de la índole de las diferentes etapas evolutivas, permite encontrar el tránsito del cultivo de ejercicios diseñados por el maestro, enteramente de conformidad con la naturaleza del impulso hacia la actividad que sin finalidad práctica, late en el alumno.

Desde Haeckel y con posteriores investigaciones biológicas se ha demostrado la ley “recapituladora” biogenética fundamental. Igualmente Rudolf Steiner ha demostrado que en la evolución de la conciencia de la humanidad, el estudio de la historia nos enseña, que hay analogías muy concretas con cada etapa del desarrollo del niño.

El niño recapitula en el despertar paulatino de su individualidad cada una de las etapas culturales de la evolución de la humanidad. Por esto, de acuerdo con su edad y el momento evolutivo de los alumnos en cada grado, pueden ser presentadas unas materias determinadas. Pero también es muy importante saber la manera y el momento idóneo para hacer esa presentación. Ello debe responder a las necesidades y posibilidades del alumno. Es decir, que el plan pedagógico Waldorf tiene en cuenta las fases del desarrollo del niño y la realidad en que vivimos.

El plan escolar no puede ser fijo, debe recrearse en cada momento, porque cada niño exige adaptaciones.

Las disciplinas aunque presentadas aisladamente se enmarcan en un cuadro coherente y vivo, dinamizado en las reuniones semanales del equipo de profesores, tanto directores de grupo como de áreas especiales, con el fin de armonizar las diferentes unidades.

“Mucho hemos progresado en el arte de calcular los temas de enseñanza y de conducir a los niños para que momentáneamente los capten, pero todavía no hemos logrado cabalmente lo que es indispensable para que el aprendizaje se convierta en permanente posesión del escolar, es decir, que se deposite en su personalidad, de tal manera que con ella crezca el conocimiento” (Rudolf Steiner).

Nuestra pedagogía busca una enseñanza que sea viva, que no solamente haya asimilación de ciertas representaciones, sensaciones y destrezas sino que según la disposición del niño, se convierta en algo vital, y que dichas representaciones, sensaciones y destrezas encierren la posibilidad de crecimiento, que permita al niño transcender.

“Fundamentalmente el éxito de la enseñanza es el conocimiento de la naturaleza del niño, en la integración de lo espiritual, anímico y corpóreo, ya que esto posibilita tener conciencia de lo que realmente es el hombre, así como el proceso que vive el niño a través del aprendizaje”.

La pedagogía Waldorf adecúa la metodología y los contenidos académicos, para que sin descuidar el aspecto intelectual, evite una aceleración del educando que lo llevará a la inestabilidad y a la agresión; busca en cambio desarrollar las tres cualidades humanas: “El pensar, el sentir y el querer”, para lograr una formación integral.

La enseñanza en el método Waldorf va íntimamente ligada con la vida anímica del niño y del hombre en general, identificando el recordar con el percibir. “Cuando el niño percibe algo, o también cuando dirigimos su actividad anímica sobre algún objeto externo, la representación lograda es el resultado del trabajo interno que nosotros llamamos percepción”. Análogamente cuando el niño recuerda algo, tiene lugar ese mismo proceso perceptivo, solo que dirigido hacia adentro. Al recordar, se tiene una percepción desde adentro, análoga a la que de ordinario se tiene desde afuera.

Principios Pedagogicos Waldorf

Si atendemos el elemento permanente de la vida representativa que luego emerge como recuerdo, la suma de los procesos que conducen a lo que se recuerda, existe propiamente en la misma región anímica del hombre en que existe su vida emotiva.

La vida emotiva con su alegría, su pena, su placer y enfado, su tensión y distensión, toda ella es fundamentalmente el vehículo del elemento permanente de la representación y de ella extrae el recuerdo.

Así pues, nuestra representación se convierte en palpitaciones emotivas y eso es lo que luego percibimos y elevamos a recuerdo. “Esta es la estructura de la enseñanza Waldorf”. Se trata de incorporar a la enseñanza el elemento emotivo, como factor esencial para el recuerdo.

“Nunca hemos de detenernos en lo meramente intelectual, sino suscitar a través de nuestra enseñanza, concomitancias emotivas”.

Se vincula la enseñanza con el hombre total, para llegar hasta los aspectos individuales, que permitan globalizar la enseñanza de tal manera que partiendo de cualquier tema, se logre establecer interrelaciones con otros temas, especialmente de mayor importancia y establecerlas en función del hombre. Así pues, al relacionar las cosas del mundo con el hombre, las acercamos siempre a la esfera emotiva.

En las materias que giran esencialmente entorno a lo objetivo, donde la pedagogía moderna se aferra, es particularmente importante apuntar hacia el hombre y buscar la relación entre éste y la física por ejemplo. Precisamente es en lo más objetivo donde se posibilita la búsqueda del camino hacia el ser humano, por que en él se halla realmente presente el mundo entero.

La enseñanza llamada objetiva nunca puede convertirse en patrimonio vivo. En cambio si asociamos el tema con algún episodio de la vida humana entonces si se transforma en patrimonio permanente.

La metodología Waldorf toma como puntos fundamentales la concepción espiritual del mundo y el conocimiento de la naturaleza infantil a través de conceptos de la psicología clásica como sensación, percepción, atención, memoria, pensamiento, juicio, emoción, voluntad, sentimiento; también a través del estudio de los temperamentos y vinculando todo lo somático.

Como objetivo esencial, la metodología Waldorf busca el desarrollo de la individualidad.

“En la pedagogía del Doctor Steiner se le pide al alumno con respecto al mundo, considerar los hechos y las ideas del mundo natural y el legado de la ciencia y de la historia, tanto con su pensamiento como con sus sentimientos, verter su propio poder creador en la observación del mundo, identificándose íntimamente con todo lo que observe, remodelando y reproduciéndolo dentro de su propia voluntad. Que cada forma, color y tono, despierte en él un sentimiento distinto y activo y que se exprese en hechos morales y artísticos”.

Como meta central se propone que a la par del desarrollo intelectual se cultiven el sentimiento y la voluntad, propiciando la interacción armónica del pensar, el sentir y el querer; para tal logro es necesario que los niños tallen, esculpan, modelen, pinten, que realicen diferentes trabajos manuales, ya que todo esto cultiva la voluntad, despierta la sensibilidad y desarrolla las percepciones. Por lo tanto se hace mucho énfasis en la enseñanza del arte y las manualidades, porque educan el sentido estético y agudizan los sentidos, despertando la capacidad receptiva para el aprendizaje científico.

Principios Pedagogicos Waldorf